La fotografía como primera lectura de tu marca.

Un cliente nuevo abre tu perfil. Todavía no lee tu nombre, ni la descripción, ni el primer texto. Y ya tiene una idea de quién, o cómo eres.

10/29/20262 min read

En un par de segundos ya se formo una imagen de ti o tu negocio en su mente. A través del orden de las cosas, la luz de las imágenes, su temperatura, texturas, que tan limpio o saturado se siente todo.

Así funciona la atención: primero se mira, después se entiende. Lo visual no solamente viene en compañía del mensaje, sino que lo respalda.

Muchos negocios invierten en la frase correcta o en una pegajosa, en la oferta bien redactada, en el anuncio con buen gancho. Todo eso son herramientas muy utiles, pero si la primera lectura visual no dice nada, luce "improvisado" o sin ningun diferenciador, probablemente no se este considerando un ejercicio de posicionamiento.

Qué se lee sin darse cuenta

  • Coherencia. Si cada publicación aparece con una imagen o gráficos distintos, el negocio parece indeciso y poco claro.

  • Cuidado. Un detalle (o muchos), fuera de lugar se lee como descuido, aunque nadie lo diga en voz alta.

  • Intención. Una imagen que es bien elegida se siente, algo es notoriamente distinto aunque el cliente no sepa explicarlo, cuando esta bien hecho, forma parte de la experiencia sensorial de la vista, en lugar que parece solo rellenar espacio, haciendo ruido.

  • Carácter. La consistencia en la voz de un negocio, crea un reconocimiento en el publico aún sin su logo.

Nadie se detiene a analizarlo, solo es algo que se siente y se instala como un identificador en la mente.

Qué cambia cuando lo sabes

La atención cambia y dejas de preguntarte sobre qué decir, y tu pensamiento se transforma a: Lo que estoy diciendo, ¿Es coherente con mi identidad?

Claro, la identidad es un trabajo honesto que debe realizarse antes, como una radiografía de marca o negocio, pues alli se revela la dirección del tono de voz y lenguaje visual hay que decidir adoptar. Esto ordena por mucho, todo lo demás: qué mostrar, qué quitar, qué repetir.

No se trata de verse caro ni de seguir una estética de moda solo porque sí, no es lo más conveniente para un negocio que desea ir en serio con el compromiso de su marca. Se trata de que lo primero que se vea, sea coherente con lo que el negocio realmente es.

Antes de decidir qué publicar, conviene preguntarse qué se está diciendo ya sin hablar. La imagen de un negocio se lee antes que cualquier frase, y lo que se lee debería coincidir con lo que el negocio realmente es.